Tejedoras exhiben sus productos hechos con lana Merino en exitoso desfile de modas

Esta actividad es parte de un proyecto que buscó desarrollar competencias y habilidades en artesanas que usan lana de oveja y en otros actores de la cadena productiva para la instauración de una ruta turística en la región y además permitió el rescate y conservación del patrimonio textil y cultural de la oveja Merino debido a su preciada lana.

En la bodega de la Viña Estampa, en la comuna de Palmilla –a un costado de su wine bar y de su recién estrenada sala de barricas– se realizó el acto de cierre de una iniciativa que hace tres años se propuso desarrollar competencias y habilidades en artesanas que usan lana de oveja, incorporando en su trabajo la lana Merino del secano de la región de O’Higgins. Se trata del proyecto “Capital humano para la ruta textil”, creado por el Centro Ovisnova de la Universidad Santo Tomás con el apoyo financiero del Gobierno Regional.

Durante el tiempo que estuvo en ejecución, un grupo de investigadores entregó valor agregado a la producción textil asociada a esta lana, originaria de España y considerada como una de las más antiguas y finas del mundo. Las artesanas fueron capacitadas y se creó un sello merino para sus productos textiles. Además se formó una ruta textil que generó una nueva oferta turística en la zona (www.rutadelalana.cl).

El proyecto finalizó con un “desfile de modas” que exhibió­ a un misceláneo público congregado en la viña antes señalada– los exclusivos diseños que estas mujeres tejieron durante el desarrollo del programa. Ruanas, echarpes, mantas, chalecos, bufandas y boinas, fueron algunas de las prendas que voluntarias del grupo de Teatro Las Chasconas e hijas y nietas de las artesanas, modelaron sobre la pasarela.

Marcela Gómez Ceruti, la médico veterinario que lideró el proyecto, evalúa de manera positiva la buena recepción que tuvieron– en los asistentes –los resultados del trabajo realizado y recalca la importancia que significa esta lana para el patrimonio de la región. “En la década del ‘50 había un millón de ovejas Merino en la región y hoy quedan apenas 30 mil. Es por eso que quisimos rescatar esta especie y poner su lana a disposición de las tejedoras. Ha sido un trabajo enriquecedor, que se realizó gracias a un proyecto público y que generó resultados fantásticos”, expresa. “Además el proyecto capital Humano generó capacidades y visibilizó a las artesanas textiles patrimoniales y eso es justamente lo que se buscaba”, comentó.

Tejidos con diseños contemporáneos

La calidad de la lana se mide en micrones para establecer un rango de suavidad y fineza entre sus especies. Las gruesas fluctúan entre los 30 y 35 micrones, mientras que las fibras inferiores a 26 no generan alergia ni pican al contacto con la piel. La de tipo Merino está entre los 18 y 24 micrones, lo que la hace una de las más suaves y preciadas.

Entre sus características destaca una gran variedad de propiedades que no se encuentran en otros tipos de fibras. Producto de su gran capacidad térmica, absorbente a la transpiración, y a que evita que se generen malos olores, es utilizada en la fabricación de prendas de vestir delicadas y deportivas. Además es anti-bacterial, protege de los rayos UV, es renovable, reciclable y biodegradable.

Nancy Coñopan, fue una de las artesanas que participó en el proyecto. “Para mi ha sido volver a recordar a mis ancestros, a mi abuelita y a mi tía. Ellas eran mapuches y me lo han transmitido a mí. Todo este trabajo ha sido un sueño y un logro, ya que ha rescatado tradiciones y me ha hecho recordar la historia de mi pueblo”, comenta acompañada de su hija María Jesús, quien participó como modelo en el desfile de los tejidos.

Las prendas presentadas a los asistentes no se confeccionaron al azar. Todo el proceso estuvo guiado por la diseñadora Alejandra Fuenzalida, quien participó durante el desarrollo del proyecto. “Modelamos dos líneas, una de inspiración contemporánea, donde las artesanas se atrevieron a aprender a hacer prendas más modernas, que les tomaron mucho tiempo y que tienen una incorporación de detalles precolombinos. La otra línea está inspirada en diseños patrimoniales con técnicas tradicionales que se desarrollan hasta el día de hoy en la Región de O’Higgins”, explica la también experta en conservación de textilería patrimonial.

Nueva ruta y centro textil

Paralelo a esta iniciativa el centro Ovisnova ha estado trabajando en la creación de una ruta textil que permitirá al público encontrarse con las artesanas y sus productos, continuar con el trabajo de las artesanas como grupo y consolidar el sello “100% Merino”. Ésta estará operativa a fines de año y se denominará “Tras la Hebra de la Oveja Merino”.

El recorrido lo compondrán cinco estaciones que se emplazarán en La Estrella, Placilla, Chépica (La Candelaria), Pumanque y Las Cabras.

Sin embargo, esta no es la única proyección que existe actualmente. Gracias a un nuevo financiamiento entregado por el Gobierno Regional y el apoyo de la Viña Estampa, se está construyendo el Centro de Extensión Textil en dependencias de la Incubadora de Innovación para el Vino y la Oliva (IIVO), en la comuna de Marchigüe.

El dueño de la viña Miguel González, destaca la importancia que tiene para su empresa apoyar esta idea. “Como familia llevamos muchos años en el Valle de Colchagua y nos sentimos muy orgullosos de cooperar con las artesanas y el rescate de la lana Merino, entregando un granito de arena para que ellas sean exitosas. Estamos muy comprometidos, esperamos que esta sala interactiva que se construirá las ayude y permita a la gente disfrutar”.

En este lugar, que estará operativo en 2019, los visitantes verán cómo llega la lana, su proceso de lavado, hilado, teñido y cardado. Las tejedoras, por su parte, serán capacitadas y podrán vender allí sus productos. Además habrá un banco de lana Merino para venta de esta preciada fibra y para que los visitantes puedan tejer.

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