La novedad de Joaquín Torres García

Daniela Leiva Rodríguez

Profesora de Religión y Filosofía

La vocación siempre comienza, se entiende cuando la persona es aún joven, de manera un tanto ingenua. A tal punto que a los ojos de los demás ese gusto puede parecer que no tenga ninguna lógica. Sin embargo, el llamado se manifiesta a la propia experiencia como un gozo que conduce a seguirla. En otras palabras, como un camino que otorga grandes alegrías y bastantes desafíos, los cuales son los que permiten madurar hacia lo que cada individuo se dedica en su campo de trabajo.

El caso de Joaquín Torres García (1874-1949), artista y pintor uruguayo, representa lo dicho arriba. Digo esto, porque sus grandes trabajos germinaron por la preocupación que él tenía de educar la creatividad en sus retoños. Los inicios de su actividad se remontan a la creación de juguetes y a la manera de conducir entretenidamente el aprendizaje de sus hijos. En otras palabras, su gran pasión se originó en la noble tarea de ser padre.

En cuanto a sus creaciones, éstas van desde juguetes de madera a pequeños escenarios de teatro con sus respectivos personajes y ambientes con el fin de contar historias. Todo ello llevó a Joaquín Torres García, en una segunda instancia, a crear la fábrica de juguetes “Aladdin Toys” y luego a integrarse al Universalismo Constructivo del arte. Este artista uruguayo desarrolló su propio estilo de arte autónomo y hoy existe la posibilidad de conocer su trabajo.

En tal sentido, el Centro Cultural Palacio La Moneda ofrece la oportunidad de visitar y disfrutar una exposición donde se encuentran sus principales creaciones. Dicha muestra lleva como título “Joaquín Torres García. Obra viva” y es precisamente una propuesta de interactuar con las ideas originales del artista. Especialmente los niños, quienes pueden jugar con las réplicas de madera que Torres García elaboró para la juguetería. Así como también observar los mini teatros que son una verdadera genialidad. De igual manera, el visitante puede apreciar la evolución de esa vocación primera en las obras allí expuestas como son, por ejemplo, “Constructivismo Piramidal” (1934) y la famosa obra “América Invertida” (1943). El recorrido de la exhibición es una vuelta a la infancia, a su disfrute y al reencuentro con la creatividad.

A manera de conclusión, la invitación es a visitar la exposición de Joaquín Torres García, ya que es una excelente oportunidad para conocer una parte del arte latinoamericano del siglo XX. En realidad, razones hay muchas. Dentro de ellas la principal es la siguiente: es un buen panorama cultural de fin de semana; el ingreso a la muestra es gratuito entre las 15:00 y 19:30 horas. Asimismo, como estará disponible hasta el 28 de julio del presente año, estamos hablando de una posible actividad para vacaciones de invierno, ya que aún hay tiempo. Pues, a mi modo de ver, los niños deben empaparse de la cultura del arte para activar y fomentar su proceso creativo. De hecho, así lo demostró Joaquín Torres García.

 

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