Juan Becerra Becerra un personaje

Con 81 años, aun trabaja y se traslada en su bicicleta por las calles de Santa Cruz.
Libertario corresponsal en viaje

En la feria de los días miércoles ,sábados y domingos, que se vende todo tipo de alimentos como, frutas ,verduras, pescados ,mariscos, y otros artículos como ropas, herramientas, artículos de aseo, flores, y muchas otras cosas, se destaca una persona ya de la cuarta edad, llamado Juan Guillermo Becerra Becerra, que con sus 81 años de edad, de ojos celestes, pe lo medio rubio y canoso y que nació en 1937,según su carnet que mostró, todavía trabaja y ya, instalado en un lugar de la feria ,ofrece a la gente que pasa por su lado pisos pequeños, sillas de patas largas, para niños pequeños, que el mismo construye, según contó, y las fabrica con madera de palos de álamo y del conocido batro, ocupando sus herramientas adecuadas a ese fin en su hogar que está muy lejos de la feria, cerca de 2,5 kilómetros, en el camino de Barreales, saliendo a la ruta que nos lleva a Pichilemu. Cuenta que él viaja caminando y empujando su carrito en donde ubicado sus productos, los trae a la feria en los días mencionados, para su venta. Él, con su vestimenta sencilla, y con su mini radio, colgando de sus hombros, a la altura de su pecho, escucha su música para su entretención, mientras ofrece sus mercancías que trae para su venta. También vende escobas y helados en el verano.
Narra que desde que tenía 6 años, muy chiquitito, sus padres (abuelitos), para no dejarlo solo en la casa, lo levantaban, y llevaban como las 6 de la mañana a trabajar la tierra en el campo y prepararla para la siembra del maíz, porotos, cebollas, lechugas, repollos, etc.

Don Juan Becerra Becerra, narra que tenía que acompañarlos y obedecerles en lo que le mandaban porque si no obedecía, lo castigaban azotándole las piernas, las nalgas, la espalda, por donde cayeran los chicotazos. Confiesa, que son sus abuelos, sus verdaderos padres porque su mamá, lo trajo a este mundo y se fue dejándolo en manos de sus padres. Y así, fue pasando el tiempo, creciendo, cumpliendo años, y ya grande conoció a una dama y se casó y ahora, actualmente vive con su hija Sandra en la población Pablo Neruda, muy feliz porque ahora ya no vive solo.

Bueno esta es la historia de un hombre que todavía trabaja y disfruta de ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!