Escena reconstituida del crimen más violento que registra Cunaco

Daniel Toro Reyes, alías “El Pariente”, tenía 39 años, era músico, tatuador, hijo y padre de una niña de seis años. El pasado lunes 11 de marzo fue baleado en su casa en Cunaco por cinco sujetos que se dieron a la fuga.

Por J. Calderón L.
Fotos: Quinahue Memoria.

CUNACO. Eran alrededor de las tres de la tarde cuando un hombre llama a la puerta de la casa de Daniel queriendo tatuarse. Como es de costumbre, él le abrió la puerta sin sospecha alguna de que estaría dejando entrar a sus homicidas.

Acto seguido, ingresan otros dos hombres armados diciendo que eran de la PDI. Al interior de la casa lo intimidan y golpean. Encerrado en una de las habitaciones llama por celular a su mamá quien vivía unas casas más allá, -Mami, ven al tiro-, le dice. Su madre interpreta su voz nerviosa como un llamado de auxilio, y sale de su casa gritando a su hermana y mamá, -¡Voy pa’ donde el Dani!-. Al llegar a la casa de su hijo ve entrar a dos hombres vestidos de blue jeans, camisa a cuadro, jockey y cada uno con una mochila vultuosa en su espalda, quienes ingresaron directamente hasta el patio trasero en busca de algo que probablemente ya sabían que había: ocho plantas de marihuana.

La señora Rosa Reyes (62), entra al interior de la casa y tres de los cinco hombres que estaban en ese minuto en el inmueble, tenían a su hijo retenido en una habitación, con los cuales comienza un violento diálogo: -¿Y quién soy voh’ conchetumadre?, -Soy la mamá-, responde firme, -¿Y a qué vení’, quién te llamó?-, -Nadie, vengo a hacer almuerzo- respondió, -¿Y por qué?, ándate al tiro o te mato-, le gritaron. –Pero quién es usted-,  le preguntó a uno de ellos, -Somos de la PDI-, y le mostró una placa policial mientras le tiritaba la mano, -¿Y por qué tiritai’ tanto si son de la PDI?, cuestiona. -No me vengai’ a tutear tampoco, ¡siéntate!-, le decía mientras la empujaba.

Daniel rendido ante la situación y en la desesperación les entrega 200 mil pesos que tenía en efectivo en su billetera, dinero de los tatuajes que hizo durante todo el fin de semana según cuenta su familia. Su mamá le pidió entregar sus plantas y lo que tenía de valor, él accede sin cuestionamientos, hasta que de pronto ve a dos de los intimidantes llevándose sus plantas cortadas y no arrancadas, actuar que le pareció sospechoso para ser PDI, momento en el cual recién se percata de que estaba enfrente de una banda delictiva y no de policías que venían a incautar sus pertenencias.

Ante tal situación Daniel decide defenderse, saliendo por la ventana con un cuchillo tipo machete, con el que le dio a uno de los sujetos en la cabeza, dejándolo gravemente herido. Acción que dio paso a que uno de los hombres diera la orden de dispararle, recibiendo el primer impacto balístico en un ojo, y luego otros cuatro balazos lo elevaron por los aires, cayendo metros más allá. Los cinco sujetos salieron huyendo con 200 mil pesos y tres bolsas de plástico con plantas de marihuana cortadas, en un vehículo gris, marca Kia, modelo Sportage, dándose a la fuga.

Así la escena del crimen, de un hombre que se encontraba en su casa sin saber lo que le deparaba el destino. El que el día anterior al ver a su hija con su mamá yendo hacia la parroquia para participar de la misa dominical, le pide a Marley, su hija, que rezara por él. Cuarenta minutos después llega la ambulancia que lo trasladó hasta el Hospital de Santa Cruz con cinco impactos de bala en su cuerpo, por la gravedad de su estado el equipo médico no logra salvarle la vida, dando la noticia de su fallecimiento alrededor de las seis de la tarde a su familia.

El caso quedó a cargo de la Brigada de Homicidios de Rancagua, desde donde se informa que se encuentran investigando antecedentes para dar con los autores del hecho.

El cuerpo de la víctima fue entregado a su familia en el transcurso del día miércoles, quienes la noche del martes realizaron una velatón en el frontis de la casa de Daniel, asistiendo cientos de personas, entre ellos, familiares, vecinos y amigos. Mientras que el responso y funeral se llevó a cabo durante la tarde del jueves, una caravana de autos y motocicletas acompañaron a la familia de la víctima hasta el cementerio de la comuna de Nancagua, donde fue despedido con cantos y oraciones por todos quienes lo querían.

 

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