El periodista Carlos Peña y Lillo

Uno de los periodistas colchagüinos más relevantes del siglo XX sin duda fue Carlos Peña y Lillo Torrealba, exdirector de El Cóndor, La Voz de Colchagua, entre otras publicaciones.

Diego Grez-Cañete (Colaboración)

Nació en la capital provincial el 15 de agosto de 1904, hijo del dentista Francisco Javier Peña y Lillo Alonso y Zoraida Torrealba Herrera. Entre sus hermanos se cuenta el también periodista Roberto, fundador de La Verdad, uno de los medios escritos más importantes del antiguo departamento de Caupolicán (capital Rengo).

Desde su adolescencia, dio sus primeros pasos en el periodismo escribiendo en El Liberal de San Fernando, que dirigía su hermano Roberto, y El Imparcial, de la misma ciudad. Más adelante se incorporaría a El Mercurio como corresponsal en San Vicente de Tagua Tagua, a comienzos de la década de 1930.

Mientras desempeñaba funciones en el periódico capitalino, organizó una caravana hacia el lugar denominado Quebrada del Diablo, en respuesta a numerosos comentarios que le entregaron campesinos que presumían allí se encontrarían los restos mortales del teniente Bello, desaparecido en 1914. La misión fracasó porque le fue imposible subir la quebrada. “Era lo mismo que tomar una estrella con la mano, igual, igual”, diría medio siglo más tarde.

Peña y Lillo, fundó, en San Vicente, el Club de Tiro al Blanco, la Brigada Scout, un Centro Cultural y la Biblioteca Pública. Incursionó también en política, como militante del Partido Radical, que llegó al poder con el presidente Pedro Aguirre Cerda en 1938. Fue designado gobernador del departamento de San Vicente, durante el gobierno de Aguirre, y posteriormente, en la administración de Juan Antonio Ríos, como gobernador del departamento de Cachapoal, capital Peumo.

Siguió su carrera periodística dirigiendo a los periódicos La Crónica y La Tribuna de Rengo, La Voz de Colchagua de San Fernando y El Cóndor de Santa Cruz. En el caso de este último, tomó sus riendas en 1962, dándole un nuevo formato, más moderno y centrado en la noticia, aumentando también su periodicidad. A mediados de 1963 entrega el mando del periódico al profesor Sergio Wartenberg y funda el periódico ¡Arriba!, que compitió con El Cóndor durante algunos años.

Junto con sus oficios de periodista y político, Peña y Lillo fue bombero, ciclista, y laboró en el Banco del Estado, donde jubiló. También era masón. En 1931 se casó con Rosa Arratia, con quien tuvo tres hijos. Falleció el 18 de abril de 1991, en Las Condes, Santiago.

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